Ferrero Rocher Chocolates permite disfrutar de la experiencia única del sabor del emblemático praliné, un cuadrado cada vez. El objetivo del envase es recordar la forma del chocolate en un tamaño más grande mediante un acabado de primera calidad, colores gráficos específicos que indican claramente el sabor (leche, blanco, negro), sin dejar de recordar la imagen dorada de Rocher. El envase beneficia al consumidor al ser fácil de abrir, cerrar y reciclar. Cada bombón de 3,17 oz está singularmente envasado en una lámina de aluminio dorado que protege el producto y preserva el sabor y la frescura, recordando la preciosidad de la marca y evocando el envoltorio icónico del praliné.